¿Cuántas veces has oído esta frase: "No te hagas ilusiones"?
Descubre cómo cambiar el temor por una anticipación gozosa, descansando en la obra terminada de Cristo y en una esperanza que nunca te fallará.
¿Cuántas veces has oído esta frase: "No te hagas ilusiones"?
“Y la esperanza no avergüenza; porque el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo que nos fue dado.” (Romanos 5:5)
¿Cuántas veces has escuchado la frase: «No te hagas ilusiones»? A menudo, el mundo nos ofrece este consejo bajo el disfraz de la sensatez o la prudencia, intentando protegernos de una posible decepción. Sin embargo, esa precaución nace de una mirada fija en las circunstancias temporales, donde la esperanza se tambalea según lo que vemos o lo que sucede a nuestro alrededor. Pero hoy, el Espíritu desea traer una iluminación profunda a tu corazón: existe una esperanza que no decepciona jamás, porque no se basa en tus esfuerzos o en la volatilidad de la vida, sino en la obra terminada de Jesucristo en la cruz.
Cuando tu esperanza está anclada en el amor incondicional del Padre, dejas de caminar sobre arenas movedizas para posicionarte sobre la Roca eterna. La Biblia nos enseña que el Señor es nuestra esperanza y nuestra fortaleza, un auxilio siempre presente. Esta confianza no es un optimismo ciego, sino una certeza espiritual que tranquiliza el alma en cada estación, recordándote que, como dice el Salmo 23:6, ciertamente el bien y la misericordia te seguirán todos los días de tu vida. Al comprender que ya eres acepto en el Amado, tu expectativa se transforma en una anticipación gozosa de cosas buenas.
Hijo de Dios, es vital que veas con claridad la magnitud de Su gracia. Dios no solo desea bendecirte, sino que te llama a participar en Su propósito eterno, equipándote con cada recurso del cielo para que reines en vida. Aquel que no escatimó ni a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros, ¿cómo no nos dará también con Él todas las cosas? Esta es la raíz de tu seguridad. La fe no se trata de presionar a Dios para que haga algo, sino de descansar en lo que Él ya ha provisto a través de Su sacrificio perfecto.
Te invito a que tomes un momento para recibir esta palabra en lo más íntimo de tu ser. Deja que el temor al futuro se disuelva ante la luz de Su fidelidad, sabiendo que Aquel que comenzó la buena obra en ti, la perfeccionará hasta el final. No temas soñar en grande ni esperar lo mejor, pues tu esperanza está cimentada en la herencia de justicia que el Señor ha comprado para ti. Avanza hoy con una perspectiva renovada, envuelto en una paz que sobrepasa todo entendimiento y con la absoluta convicción de que Su favor te rodea como un escudo.


La misión de la Asociación MAAM Costa Rica es edificar a los creyentes, profundizando su caminar con Cristo, para que disfruten de la Gracia que Dios nos ha dado.
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