8 de octubre

Ancla Tu Identidad En Cristo

An anchor on the shore of a body of water
An anchor on the shore of a body of water

Ancla Tu Identidad En Cristo

“Sin embargo, en todas estas cosas somos más que conquistadores por medio de Aquel que nos amó.” - Romanos 8:37

Hay pensamientos que pueden llegar a nuestra mente con tanta fuerza y frecuencia que terminamos creyendo que forman parte de nuestra identidad. Una de las estrategias más sutiles del enemigo consiste en hacer que una persona confunda una lucha con quien realmente es.

Por eso, en lugar de pensar: “Estoy enfrentando una tentación”, puedes comenzar a pensar: “Soy tentado y nunca cambiaré”. En lugar de decir: “He cometido un error”, puedes llegar a pensar: “Soy un fracaso”. En lugar de reconocer: “Estoy atravesando una dificultad”, puedes concluir: “Mi vida es un desastre”.

Pero hay una verdad mucho más poderosa: lo que enfrentas no determina quién eres; Cristo determina quién eres.

La Palabra de Dios no te define por tus errores, tus luchas, tu pasado, tus debilidades ni por aquello que alguna vez te esclavizó. Tu verdadera identidad se encuentra en Cristo.

La Escritura declara: “De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas” (2 Corintios 5:17).

Observa la profundidad de esta verdad. Dios no dice que estás intentando convertirte en una nueva criatura. Dice que eres una nueva criatura en Cristo.

Tu identidad comienza con lo que Cristo hizo, no con lo que tú haces.

Cuando Jesús murió en la cruz, llevó nuestros pecados, nuestra condenación y nuestra culpa. Cuando resucitó, inauguró una nueva realidad para todos los que creen en Él. Por eso ahora puedes acercarte a Dios con confianza, no porque hayas alcanzado una perfección personal, sino porque has sido hecho justo por medio de Cristo.

“Al que no conoció pecado, por nosotros lo hizo pecado, para que nosotros fuésemos hechos justicia de Dios en él.” (2 Corintios 5:21).

Esto significa que cuando la acusación intenta decirte: “No eres suficiente”, puedes descansar en Cristo y recordar: “Mi suficiencia viene de Él.”

Cuando el pasado intenta decirte: “Sigues siendo aquella persona”, puedes responder con la Palabra: “Estoy en Cristo; soy una nueva criatura.”

Cuando la culpa intenta convencerte de que Dios está lejos, puedes recordar: “Ahora, pues, ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús.” (Romanos 8:1).

Cuando la tentación intenta definirte, recuerda que una tentación no es una identidad. Una batalla no significa que hayas perdido tu posición en Cristo. Puedes estar atravesando una lucha y, aun así, seguir siendo amado, perdonado, aceptado y sostenido por la gracia de Dios.

No permitas que una voz de acusación hable más fuerte que la voz de la gracia.

La Biblia dice: “Porque todos los que son guiados por el Espíritu de Dios, éstos son hijos de Dios.” (Romanos 8:14). Y también declara: “Mirad cuál amor nos ha dado el Padre, para que seamos llamados hijos de Dios.” (1 Juan 3:1).

  • ¡Esa es tu identidad!

  • Eres hijo de Dios.

  • Eres amado.

  • Eres perdonado.

  • Eres justificado por la fe.

  • Eres aceptado en el Amado.

  • Eres una nueva criatura en Cristo.

No tienes que luchar para conseguir una identidad que Cristo ya te dio. No tienes que ganarte el amor de Dios mediante tus esfuerzos. No tienes que vivir intentando demostrar que mereces su favor. La gracia te enseña a descansar en la obra perfecta de Jesús y, desde ese descanso, caminar en victoria.

Por eso Romanos 8:37 no dice que somos conquistadores únicamente cuando todo sale bien. Dice que somos más que conquistadores por medio de Aquel que nos amó.

Nuestra victoria no nace de nuestra propia fuerza. Nace de su amor.

Tal vez hoy haya pensamientos que han intentado convertirse en declaraciones sobre tu vida. Pensamientos como: “No puedo”, “Nunca cambiaré”, “Dios está decepcionado de mí”, “No soy digno”, “Siempre seré así”, “Mi pasado me define”.

  • No tienes que aceptar esas palabras como tu identidad.

  • Vuelve a la Palabra.

  • Cristo tiene la última palabra sobre ti.

Cuando Dios te mira, no te mira desde la perspectiva de tus fracasos, sino desde la obra completa de su Hijo. Jesús no murió parcialmente por ti. No pagó solamente por algunos de tus pecados. Su obra fue completa.

En la cruz declaró: “Consumado es.” (Juan 19:30).

Por eso puedes descansar.

Tu identidad no está anclada en tus emociones, porque las emociones cambian. No está anclada en las circunstancias, porque las circunstancias cambian. No está anclada en la opinión de otras personas, porque las opiniones cambian.

Tu identidad está anclada en Cristo.

Y Cristo no cambia.

“Jesucristo es el mismo ayer, y hoy, y por los siglos.” (Hebreos 13:8).

Cuando anclas tu identidad en Él, comienzas a pensar desde una posición diferente. Ya no intentas vivir para obtener aceptación; vives porque has sido aceptado. Ya no intentas hacer buenas obras para conseguir el amor de Dios; las haces desde el amor que ya has recibido. Ya no luchas por demostrar que eres hijo; caminas porque sabes que eres hijo.

  • Esta es la libertad de la gracia.

  • No eres lo que el enemigo dice.

  • No eres lo que tu pasado dice.

  • No eres lo que tus errores dicen.

  • No eres lo que otros dicen de ti.

  • Eres quien Dios dice que eres en Cristo.

Por eso, cuando aparezcan pensamientos de derrota, vuelve a la verdad. Cuando aparezcan pensamientos de condenación, vuelve a la cruz. Cuando aparezcan pensamientos de temor, vuelve al amor del Padre. Cuando aparezcan pensamientos que cuestionen tu identidad, vuelve a Jesús.

La fe no consiste en negar las dificultades; consiste en mirar las dificultades desde la perspectiva de lo que Cristo ya hizo.

  • Puedes decir: “Sí, estoy atravesando una situación difícil, pero Cristo está conmigo”.

  • Puedes decir: “Sí, estoy enfrentando una batalla, pero no estoy solo”.

  • Puedes decir: “Sí, tengo áreas que necesitan crecer, pero mi identidad permanece segura en Cristo”.

  • Puedes decir: “No estoy intentando convertirme en alguien amado por Dios. Ya soy amado por Él”.

Y mientras descansas en esa verdad, el Espíritu Santo obra en ti. La gracia no te deja como estás; la gracia te transforma desde adentro hacia afuera. Cuanto más conoces el amor de Cristo, más libre eres para caminar en aquello que Él ha preparado para ti.

“Y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres.” (Juan 8:32).

Hoy no necesitas construir una nueva identidad. Necesitas afirmar tu corazón en la identidad que ya recibiste por medio de Jesús.

  • Levanta tus ojos hacia Cristo.

  • Recuerda quién eres.

  • Recuerda a quién perteneces.

  • Recuerda que eres amado.

  • Recuerda que eres perdonado.

  • Recuerda que eres justo en Él.

  • Recuerda que eres una nueva criatura.

Y cuando la acusación vuelva a tocar la puerta de tu mente, no negocies con la mentira. Regresa a la verdad.

  • Cristo es tu identidad.

  • Cristo es tu justicia.

  • Cristo es tu esperanza.

  • Cristo es tu victoria.

Y porque Él te amó, puedes caminar hoy con la seguridad de que eres más que vencedor por medio de Aquel que te amó.

Di esta oración:

“Señor Jesús, gracias porque mi identidad está segura en Ti. No soy definido por mi pasado, mis errores ni mis luchas, sino por tu obra perfecta en mi vida. Gracias porque soy perdonado, amado, aceptado y hecho justo por medio de Ti. Ayúdame a creer lo que Tú dices de mí y a caminar cada día desde la seguridad de tu gracia. Amén.”

La misión de la Asociación MAAM Costa Rica es edificar a los creyentes, profundizando su caminar con Cristo, para que disfruten de la Gracia que Dios nos ha dado.

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