7 de octubre

Los Secretos de los Nombres de Dios

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Los Secretos de los Nombres de Dios

“El Señor también será refugio para los oprimidos, refugio en tiempos difíciles. Y los que conocen tu nombre pondrán su confianza en ti; porque tú, SEÑOR, no has abandonado a los que te buscan.” — Salmo 9:9–10

En el vasto y hermoso tapiz de las Escrituras, cada nombre con el que Dios se manifiesta es una dádiva de amor puro y un refugio inquebrantable para nuestras almas. Cuando nos acercamos a Su presencia con la plena certeza de Su gracia, descubrimos que los atributos divinos no son conceptos lejanos, sino realidades vivas diseñadas para fluir abundantemente en nuestra cotidianidad. Así como nos recuerda el apóstol Pablo en Romanos 8:32, el Padre, que no escatimó ni a su propio Hijo, ¿cómo no nos dará también con Él todas las cosas?

Al adentrarnos en las verdades eternas, hallamos nombres sagrados que transforman por completo nuestra perspectiva ante la vida. El primero de ellos es Elyon, el Dios Altísimo, Aquel que trasciende toda circunstancia y ante cuya presencia no existe altura ni poder superior. Él es el legítimo poseedor del cielo y de la tierra (Génesis 14:19), lo que significa que ninguna crisis terrenal puede sobrepasar Su soberanía ni apartarnos de Su cuidado benigno y constante.

Las Escrituras continúan expandiendo nuestra iluminación al llamarle Shaddai, el Todopoderoso. En el idioma original, este término evoca al Dios que nos colma con más que suficiente, superando con creces cualquier medida o expectativa humana. Mientras que nuestras capacidades encuentran límites infranqueables, el amor de nuestro Padre opera en una dimensión de gracia ilimitada, proveyendo provisión, sanidad y fortaleza donde antes solo veíamos escasez. Tal como proclama Efesios 3:20, Él es poderoso para hacer mucho más abundantemente de lo que pedimos o entendemos, según el poder que actúa en nosotros.

Al avanzar en el mensaje sagrado, nos encontramos con el nombre del pacto inquebrantable: el Señor. Es el nombre que guarda la promesa eterna de Su fidelidad. Y aquí radica una verdad gloriosa que llena el corazón de júbilo: el nombre sagrado de Jesús, en su raíz hebrea Yeshua, significa precisamente "el Señor salva". No dice que Él juzga o condena; Su esencia misma es la redención absoluta y el rescate de nuestras vidas. Como bien declara el evangelio en Mateo 1:21, Él salvará a Su pueblo de sus pecados.

Por ello, sin importar cuán desafiante sea el panorama actual, si te encuentras atravesando momentos de prueba, debilidad o incertidumbre, recuerda firmemente que el Señor salva. Si la enfermedad golpea tu cuerpo, el Señor salva; si el enemigo procura traer tormento, el Señor salva. Toda la plenitud de la salvación está encapsulada en Su precioso nombre, tal como lo confirma Hechos 4:12 al recordarnos que no hay otro nombre bajo el cielo, dado a los hombres, en el que podamos ser salvos.

Finalmente, las Escrituras nos guían hacia Elohim, el Dios creador y todopoderoso (Génesis 1:1), Aquel que formó los cielos y la tierra con el poder de Su palabra. Saber, creer y declarar que Él es todo esto para nuestras vidas disipa todo temor y nos envuelve en una profunda paz. En la obra consumada de Cristo, somos amados, victoriosos y guardados cada día en Su gracia. ¡Aleluya!

Di esta oración:

“Padre celestial, gracias por Tu gracia inmerecida y por la protección perfecta que encuentro en Tus nombres. Hoy declaro que Jesús es mi salvador, mi refugio y mi paz absoluta. Descanso en la obra terminada de la cruz, sabiendo que Tú estás al control de cada detalle de mi vida. Amén.”

La misión de la Asociación MAAM Costa Rica es edificar a los creyentes, profundizando su caminar con Cristo, para que disfruten de la Gracia que Dios nos ha dado.

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