30 diciembre

Gratitud Hacia Su presencia

Man with arms raised on a rocky beach
Man with arms raised on a rocky beach

Gratitud Hacia Su presencia

En todo, da gracias; porque esta es la voluntad de Dios en Cristo Jesús para ti. (1 Tesalonicenses 5:18)

Muchos creyentes comprenden intelectualmente que Jesús camina a su lado, pero existe una gran diferencia entre saber que Él está ahí y practicar activamente Su presencia. Una de las formas más profundas y sencillas de hacer esto realidad en el día a día es a través de la gratitud constante. No hay que esperar a grandes hitos; se trata de agradecer por los detalles cotidianos: la belleza de un atardecer, el amor que nos rodea o la bendición de una buena amistad.

La gratitud no tiene límites, pues cada regalo perfecto que disfrutamos hoy proviene directamente de Su mano (Santiago 1:17). Incluso cuando la jornada laboral ha sido agotadora o los desafíos parecen muros infranqueables, tienes la oportunidad de reconocer Su compañía. En el instante en que sientas que la preocupación pesa en tu corazón o que la ansiedad intenta nublar tu mente, comparte esa carga con Él. Dale gracias porque ningún problema es más grande que Su poder y elige depender de Su paz y de Su fuerza.

Al actuar de esta manera, ya estás practicando Su presencia. Cuando honras Su compañía y vives con la certeza de que Él está a tu lado, el Señor lo ve como un acto de fe e interviene a tu favor, guiándote hacia la victoria en cualquier circunstancia.

A veces, ocurre algo similar a lo que sucede en ciertas reuniones sociales: hay quienes asisten con sus parejas pero las ignoran por completo, sumergidos en charlas sobre economía, deportes o negocios. Aunque ellas están físicamente allí, no se sienten valoradas porque no son reconocidas. La verdadera apreciación solo nace cuando empezamos a dar importancia a la presencia de la otra persona, haciéndola sentir especial y distinguida por encima del resto.

En nuestra relación con Dios sucede algo parecido. "Apreciar" significa literalmente "aumentar el valor". Cuando decides darle gracias y reconocerlo en cada paso, estás permitiendo que Su valor crezca ante tus ojos. No es que Él cambie, sino que tu iluminación espiritual se expande para notar lo que siempre ha estado ahí. Amigo mío, el Señor ya está contigo; comienza hoy mismo a practicar Su presencia a través de la gratitud y verás cómo Su poder se manifiesta con fuerza en tu vida.