29 diciembre

Elige la Vida y Contempla Días de bendición

a person sitting on a beach with a dog
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Elige la Vida y Contempla Días de bendición

Una mente y un corazón tranquilos e indisturbados son la vida y la salud del cuerpo, pero la envidia, los celos y la ira son como la podredumbre de los huesos. (Proverbios 14:30 AMP)

Bajo el nuevo pacto, el deseo de Dios es que recuperemos la capacidad de creer y declarar Su bondad. No se trata de ignorar la realidad de la oscuridad, la escasez o la enfermedad que puedas estar enfrentando, sino de aprender a hablar por fe sobre aquello que anhelas manifestar. Recordemos que, al principio, cuando Dios se encontró ante la densidad de las tinieblas, no se limitó a describir lo que veía; Él proclamó con autoridad lo que deseaba que existiera.

Por lo tanto, la pregunta crucial que debes hacerte hoy no es qué estás viendo en este momento, sino: ¿Qué quieres ver realmente en tu vida? Piensa en tu salud, en tu matrimonio, en el futuro de tus hijos y en el ambiente de tu lugar de trabajo. El enfoque no debe estar en tu circunstancia actual, sino en la visión de bienestar que Dios tiene para ti.

Es lamentable observar cómo muchos han caído en la trampa de hablar con amargura y falta de perdón, lanzando palabras negativas sobre su propio destino y el de quienes los rodean. Se ha observado, a través de la experiencia ministerial en milagros de sanidad, que incluso personas que han recibido una cura física total pueden ver recaer su salud cuando permiten que la rabia y el resentimiento aniden en su interior. Como indica la Escritura, aferrarse a emociones tóxicas es como un proceso de corrosión interna; guardar amargura es equivalente a beber veneno esperando que el otro sufra las consecuencias. Simplemente no vale la pena destruir tu paz por las acciones de otros.

Esto no significa que la injusticia recibida sea irrelevante, sino que hoy tienes el poder de elegir la vida. Al soltar la ira y liberar a quienes te ofendieron, te estás otorgando a ti mismo la libertad más profunda. Quizás pienses que esa persona no merece tu perdón, y tienes razón; pero es ahí donde opera la gracia. El perdón se otorga precisamente a quien no lo merece, siguiendo el consejo de la Palabra: no devuelvas mal por mal ni desprecio por desprecio (1 Pedro 3:9). Al bendecir, activas una iluminación espiritual que te permite disfrutar de la vida en abundancia.

Debemos ser conscientes de que el lenguaje cotidiano suele estar impregnado de expresiones que invocan la muerte de forma casual. Es momento de transformar nuestro vocabulario. En lugar de usar frases que denotan fatalidad, llenemos nuestras palabras de vitalidad. Adoptemos la esencia del brindis judío, "L'chaim", que celebra la vida. No te obsesiones con lo que perece; celebra la existencia plena que el Señor vino a entregarnos. Dado que el poder de la vida y la muerte reside en la lengua, decide hoy alimentar tu espíritu con buenas noticias y con las maravillas que Dios sigue obrando. Al transformar tus palabras, transformarás radicalmente tu realidad. ¡A la vida!