28 de noviembre
El Secreto de Ester
El Secreto de Ester
Cuando llegó el turno de Ester, hija de Abihail, tío de Mardequeo, que la había tomado como hija, de ir al rey, no pidió más que lo que Hegai, eunuco del rey, custodio de las mujeres, le aconsejó. Y Ester obtuvo el favor ante todos los que la vieron.
Cuando reconoces que ya eres inmensamente bendecido, altamente favorecido y profundamente amado, la necesidad de depender de tus propios esfuerzos desaparece. La historia de Ester es un ejemplo fascinante de esto.
El rey Asuero estaba buscando una nueva reina y, para ello, las mujeres más hermosas del reino fueron llevadas al palacio. A todas se les concedió la oportunidad de ataviarse con todo lo que desearan de los aposentos antes de presentarse ante el monarca. Sin embargo, al llegar el momento de Ester, ella "no pidió nada más que lo que Hegai, el eunuco del rey, el custodio de las mujeres, aconsejó."
Los resultados de esta actitud fueron sorprendentes: "Ester obtuvo favor ante todos los que la vieron", y el rey "amó a Ester más que a todas las demás mujeres, y ella obtuvo gracia y favor ante él más que todas las vírgenes; así puso la corona real sobre su cabeza y la hizo reina" (Ester 2:17).
Mientras las demás mujeres se esmeraban en elegir las mejores vestiduras, perfumes y accesorios para embellecerse, Ester demostró humildad y sabiduría. En lugar de confiar en sus propias preferencias y habilidades, se sometió al consejo de Hegai, el funcionario designado por el rey para supervisar a las candidatas. Ella no confió en su propio esfuerzo. Mientras sus rivales intentaban superarse a través de sus propias fuerzas, Ester se confió a la única persona que conocía íntimamente los gustos del rey, y los hechos demostraron la validez de su elección.
Este evento subraya que Ester dependió por completo del favor inmerecido de Dios. Cuando uno se apoya totalmente en ese favor, se encuentra en una posición de descanso y confianza. Ester no tuvo que luchar; se humilló y descansó en el Señor, y Él, a su vez, la elevó por encima de todas las demás mujeres.
Recordemos que "Dios resiste a los orgullosos y concede un favor inmerecido a los humildes" (1 Pedro 5:5). Al humillarte y dejar de esforzarte por tu propia promoción, depositando tu confianza solo en Jesús, el Señor mismo se convierte en tu fuente de ascenso y crecimiento. Al igual que Ester, serás distinguido entre la multitud y hallarás gracia y favor tanto con Dios como con los hombres.
La historia de Ester es vital porque, al ser ascendida a reina, se encontró en una posición única y estratégica para proteger a todo el pueblo judío del reino de una aniquilación segura. Cuando el Señor te promueve, Él te otorga la influencia necesaria para convertirte en una bendición para tu entorno. No existen las casualidades, solo incidentes orquestados por Dios. ¡El Señor te bendecirá para que seas un canal de bendición!


La misión de la Asociación MAAM Costa Rica es edificar a los creyentes, profundizando su caminar con Cristo, para que disfruten de la Gracia que Dios nos ha dado.
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