27 de noviembre

El poder de la Gratitud que da Vida

man jumping under white sky
man jumping under white sky

El poder de la gratitud que da vida

Y Jesús alzó la mirada y dijo: "Padre, te doy gracias por haberme escuchado. Y sé que siempre me escuchas..." Juan 11:41–42

Después de pronunciar estas palabras, Jesús exclamó con voz potente: "¡Lázaro, sal!" Y el hombre que llevaba cuatro días muerto salió de su tumba.

Este es, sin duda, uno de los milagros más asombrosos que Jesús realizó. Que Lázaro llevara cuatro días muerto resalta la magnitud del problema: la muerte es la necesidad más extrema e irreversible que podemos enfrentar. Comparada con ella, las dificultades económicas, las enfermedades o la pérdida de un empleo, por dolorosas que sean, no son tan definitivas.

El punto central es este: si incluso ante un problema tan extremo como la muerte, Jesús nos muestra que la solución comienza con el simple acto de decir: "Padre, te doy gracias", ¿cuánto más deberíamos nosotros dar gracias a Dios en medio de las pruebas menos graves de nuestra vida? Si la acción de gracias tiene el poder de resucitar a los muertos, entonces al dar gracias a pesar de las circunstancias negativas, inevitablemente veremos la victoria.

Lamentablemente, nuestra tendencia natural es hacer lo opuesto: murmurar y quejarnos. Este comportamiento solo agrava los problemas. La gratitud, en cambio, es el lenguaje de la fe que complace a Dios. Esto no significa agradecer por los problemas mismos, sino agradecer a Dios porque Él es nuestra respuesta y porque ya nos ha bendecido con toda bendición espiritual, tal como afirma Efesios 1:3.

Tal vez pienses: "Lo que tengo es tan poco". Amigo, agradece a Dios por ese poco, y Él lo multiplicará. Recuerda cuando Jesús dio gracias a Su Padre por los cinco panes de cebada y los dos peces pequeños. Este simple almuerzo de un niño se multiplicó milagrosamente para alimentar a más de cinco mil personas, y aún sobraron doce cestas llenas (Juan 6:8–13). Es notable que, al relatar este evento, el Espíritu Santo hizo hincapié en el acto de Jesús: "el lugar donde comieron pan después de que el SEÑOR dio gracias" (Juan 6:23). Al Espíritu Santo pareció complacerle más el acto de dar gracias que el milagro de la multiplicación en sí mismo.

Amado lector, cuanto más le das gracias a Dios, más le agradas. Lo poco que tienes se multiplicará, y lo que esté muerto en tu vida, ¡será resucitado!