26 diciembre

Yo no Borraré su Nombre del Libro de la Vida

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Yo no Borraré su Nombre del Libro de la Vida

“El que vence estará vestido con ropas blancas, y no borraré su nombre del Libro de la Vida; pero confesaré su nombre ante mi Padre y ante sus ángeles.” (Apocalipsis 3:5)

Existe una verdad profunda sobre cómo Dios te percibe hoy, y podemos encontrar una iluminación fascinante al observar la coraza que portaba el sumo sacerdote del antiguo Israel. En la actualidad, Jesús ocupa ese lugar como nuestro Sumo Sacerdote, y su vestimenta nos ofrece una poderosa enseñanza sobre el valor que el Señor le otorga a Su pueblo.

Al observar los detalles de aquella coraza, descubrimos doce piedras preciosas engastadas en el pecho, cada una con el nombre de una de las doce tribus de Israel. Por ejemplo, el nombre de Judá se encontraba grabado en un sardio, mientras que el de Gad permanecía en un diamante. Estas gemas no son simples adornos; te representan a ti.

Es notable que Dios no eligió piedras comunes o guijarros del camino para identificarte. Él seleccionó deliberadamente tesoros costosos y raros como el zafiro, el topacio, la esmeralda, la amatista, el diamante, el ónix y el jaspe (Éxodo 39:9–14). Esta elección nos habla de tu identidad: a Sus ojos, no eres alguien ordinario, sino una joya de valor incalculable.

Además, de todas las vestiduras sacerdotales, la coraza es la pieza que se sitúa más cerca del corazón. Esto simboliza el inmenso amor que el Señor te tiene y Su anhelo constante de mantenerte en Su intimidad. Eres amado y profundamente apreciado.

Un detalle crucial en esta iluminación es que los nombres no fueron simplemente escritos con tinta, sino que fueron grabados (Éxodo 39:14). Si tu nombre estuviera solo escrito, podrías temer que se borrara con el tiempo o las circunstancias. Sin embargo, al ser un grabado en piedra preciosa, se vuelve permanente. Una vez que has puesto tu fe en Jesús, tu lugar en el Libro de la Vida queda sellado para siempre.

Quizás te preguntes si es posible que tu nombre sea removido de ese lugar de honor en el corazón de Dios. La respuesta se encuentra en la promesa misma de Jesús para quienes han nacido de nuevo: "El que vence se vestirá con ropas blancas, y yo no borraré su nombre del Libro de la Vida; pero confesaré su nombre ante mi Padre y ante sus ángeles" (Apocalipsis 3:5).

Por la obra de Cristo, tú ya eres un vencedor y posees una seguridad eterna. Puedes descansar plenamente en la certeza de que tu nombre jamás será eliminado. Permanecerá grabado en la piedra de Su amor, latiendo junto a Su corazón por toda la eternidad.