24 de octubre

La Adoración Trae Una Transformación Duradera

A wooden bowl filled with white flowers on top of a bed
A wooden bowl filled with white flowers on top of a bed

La Adoración Trae Una Transformación Duradera

“Ella ha venido de antemano a ungir Mi cuerpo para su entierro. Ciertamente os digo que dondequiera que se predique este evangelio en todo el mundo, lo que esta mujer ha hecho también será contado en memoria de ella.” — Marcos 14:8–9

Existe una belleza inagotable cuando descubrimos cuánto vale el Señor para nuestros corazones, pues la manera en que apreciamos Su gracia transforma radicalmente cada aspecto de nuestra existencia. En el antiguo pacto, el holocausto ofrecido a Dios se presentaba en tres magnitudes distintas: el buey de gran valor, el cordero de recursos medios y las sencillas tórtolas de los más humildes, según se detalla en Levitación 1:1–17. Aunque el volumen de la ofrenda difería, ante los ojos del Padre cada una poseía el mismo valor de aceptación, pues todas apuntaban al sacrificio perfecto, definitivo e irrepetible de Su amado Hijo en la cruz del Calvario. Como bien declara Efesios 1:6, hemos sido hechos aceptos en el Amado, no por la medida de nuestro esfuerzo, sino por la perfección de Su amor.

Estas ofertas del pasado son imágenes vivas de la profundidad con que percibimos a Cristo hoy en Su obra terminada. Un creyente puede poseer una percepción de Jesús del tamaño de una paloma, reconociendo con gratitud que el Hijo descendió del cielo para salvarle. Otro puede contemplarlo a la dimensión de un cordero, sabiendo que Su sangre preciosa ha borrado sus faltas pasadas. Sin embargo, el Señor nos invita a experimentar una iluminación del tamaño del buey: una comprensión majestuosa, sólida y abundante de la plenitud de Su redención, entendiendo que por una sola ofrenda nos hizo perfectos para siempre, tal como afirma Hebreos 10:14. Cuanto más contemplamos la grandeza de Su sacrificio y el poder purificador de Su sangre, más nos inundan las riquezas espirituales de Su reino.

Aquel apetito interior por conocer la excelencia de Cristo no se queda encerrado en la mente, sino que fluye de adentro hacia afuera manifestando paz inquebrantable, gozo incombustible, provisión superabundante y una victoria que sobrepasa toda circunstancia. La verdadera transformación no ocurre por el esfuerzo humano ni por la imposición de reglas, sino al contemplar la gloria del Señor a cara descubierta, siendo transformados de gloria en gloria por el Espíritu de gracia, como nos recuerda 2 Corintios 3:18. Cuando el Corazón del Padre ve que exaltamos a Su Hijo, nos rodea con la misma complacencia con la que envuelve a Jesús.

Un ejemplo conmovedor de este deleite por la persona de Cristo lo hallamos en María, quien derramó su perfume más valioso sobre los pies del Maestro. Ella no calculó el costo ni guardó reservas; simplemente derramó lo mejor de su vida a los pies de Aquel que lo es todo. Jesús mismo inmortalizó esa entrega, envolviendo la acción de María en el dulce perfume de Su eterna aprobación. Cuando dedicamos nuestro tiempo, pensamientos y adoración a meditar en la belleza de Cristo, nada se pierde; al contrario, todo regresa multiplicado en una calidad de vida que supera nuestros mayores anhelos. Colocar a Jesús en el centro supremo de nuestros afectos es el secreto de una vida llena de gracia, donde cada paso está firmado por la victoria de Su obra consumada.

Di esta oración:

Señor Jesús, abro mi corazón para recibir una mayor iluminación de Tu amor incomparable y del poder de Tu obra terminada en la cruz. Te reconozco como mi victoria, mi provisión y mi justicia eterna, y elijo colocar tu gracia en el centro de mi vida para caminar en Tu paz y favor inmerecido. Amén.

La misión de la Asociación MAAM Costa Rica es edificar a los creyentes, profundizando su caminar con Cristo, para que disfruten de la Gracia que Dios nos ha dado.

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