21 de octubre
No Se Requiere Perfección
No Se Requiere Perfección
Porque al que no conoció pecado, lo hizo pecado por nosotros, para que fuésemos hechos justicia de Dios en él. 2 Corintios 5:21
Existe una libertad gloriosa que transforma por completo la vida de todo creyente cuando la luz del amor de Dios inunda el corazón y la verdad de la gracia es comprendida en su máxima plenitud. Muchas veces, la enseñanza basada en el esfuerzo humano y la ley genera temor, condenación y distancia, rodeando con barreras invisibles aquello que el Cielo diseñó como un manantial inagotable de salud, vida y bendición. Al malinterpretar el verdadero sentido de la comunión con el Padre, incontables personas terminan alejándose de las mesas de bendición que Dios ha preparado, temiendo no ser lo suficientemente dignas o perfectas para acercarse.
Sin embargo, la palabra de Dios nos invita a mirar únicamente a Jesús, el autor y consumador de nuestra fe, tal como nos recuerda Hebreos 12:2. La verdadera comunión y la dignidad del creyente jamás se han fundamentado en el desempeño personal, en la conducta intachable ni en el mérito propio. Intentar alcanzar la aceptación divina a través de nuestras propias obras solo produce fatiga espiritual y temor a la falla, pues las Escrituras enseñan con claridad en Santiago 2:10 que el cumplimiento de la ley bajo nuestras propias fuerzas es una carga imposible de llevar.
La iluminación de la Palabra nos muestra el cuadro real de la cruz: en aquel supremo momento divino, Cristo tomó la totalidad de nuestras debilidades, culpas y deficiencias para otorgarnos a cambio Su propia condición invicta. Dios lo hizo pecado por nosotros para que hoy seamos la justicia de Dios en Él. Cuando te acercas al Padre, Él no te contempla bajo la lupa de tus imperfecciones, sino a través de la santidad inmaculada de Su Hijo amado. Tu dignidad no descansa en lo que tú has hecho o dejado de hacer, sino en la obra terminada del Calvario, un sacrificio supremo y definitivo que nos declara redimidos para siempre, como proclama Romanos 8:1 al asegurar que ya no hay ninguna condenación para los que están en Cristo Jesús.
Por lo tanto, la perfección propia no es necesaria para recibir la plenitud de Sus bendiciones, la sanidad de tu cuerpo o el descanso de tu alma. El precio por el perdón de todas tus faltas ya ha sido pagado de manera exhaustiva y completa. Jesús te ha calificado plenamente por medio de Su sangre derramada; en Efesios 1:7 se nos recuerda que en Él tenemos redención por Su sangre, el perdón de pecados según las riquezas de Su gracia. Al comprender esta gran verdad, el temor se disipa y da paso a una fe inamovible, permitiéndote tomar posesión con santa audacia de cada promesa de restauración, paz y vida abundante que el Padre ha dispuesto para ti.
Di esta oración:
Amado Señor, gracias por la obra terminada de tu Hijo Jesús en la cruz. Hoy declaro con fe que no me acerco a ti por mis propios méritos, sino vestido de la justicia de Cristo, plenamente perdonado, sanado y amado. Amén.


La misión de la Asociación MAAM Costa Rica es edificar a los creyentes, profundizando su caminar con Cristo, para que disfruten de la Gracia que Dios nos ha dado.
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