19 diciembre

Ir Directamente a la Fuente

Snow-capped mountains under a cloudy sky with moon.
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Ir Directamente a la Fuente

El Señor es misericordioso y misericordioso, lento para enfadarse y abundante en misericordia... No nos ha tratado según nuestros pecados, ni nos ha castigado según nuestras iniquidades. Porque así como los cielos están en lo alto sobre la tierra, así es su misericordia hacia los que le temen; tan lejos como el oriente está del oeste, hasta dónde nos ha quitado nuestras transgresiones. (Salmo 103:8, 10–12)

El Salmo 103 es una de las piezas más hermosas de la escritura, pues describe con precisión la esencia de quién es Dios: un Salvador profundamente compasivo. Para vivir con una fe saludable, debemos cimentar nuestras creencias en la base sólida de Su Palabra y no en meras suposiciones.

Si deseamos comprender la verdad sobre el carácter de Dios, no podemos depender de nuestras emociones pasajeras, de las circunstancias difíciles o de las conjeturas de terceros. Es fundamental ir directamente a la fuente. Piénsalo de esta manera: si escucharas el rumor de que un amigo ha hablado mal de ti, ¿lo darías por cierto sin antes hablar con él? Muchas relaciones valiosas se rompen porque las personas prefieren creer en chismes antes que verificar la realidad con el involucrado, permitiendo que la amargura y el enojo fracturen su conexión.

Lamentablemente, en el mundo actual circulan muchas ideas erróneas sobre Dios. Se dice con frecuencia que Él está enfadado, decepcionado o que utiliza las tragedias para castigarnos por errores del pasado. Sin embargo, aceptar estos rumores sin fundamento daña nuestra relación con Él y nos dota de una visión distorsionada de Su amor.

Cuando creemos en un Dios castigador, el miedo nos distancia de Su presencia. En lugar de recibir Su gracia y perdón, terminamos huyendo y escondiéndonos, evitando que Jesús intervenga en nuestras situaciones cotidianas. Por eso, hoy te invito a honrar a Dios yendo a la fuente de toda verdad. Al recibir esta iluminación a través de las Escrituras, recordamos que Él es «lento para enfadarse y abundante en misericordia». Él ha alejado nuestras faltas tanto como el oriente del occidente. Este es el Dios real, aquel al que siempre puedes acudir con la total confianza de que recibirás Su ayuda con generosidad.