13 de octubre
Presentando al Dios Real
Presentando al Dios Real
“Y cuando descendió del monte, le siguieron grandes multitudes. Y he aquí vino un leproso y lo adoró, diciendo: ‘Señor, si quieres, puedes limpiarme.’ Entonces Jesús extendió su mano y lo tocó, diciendo: ‘Estoy dispuesto; sé limpio.’ E inmediatamente su lepra fue limpiada.” — Mateo 8:1–3
Hay una diferencia abismal entre las ideas preconcebidas de un sistema religioso y la belleza cautivadora del verdadero Salvador. Es momento de despojarse de cada concepto rígido o distante que te hayan enseñado para contempalr la gloria de Cristo Jesús tal como es realmente. Él no caminó por esta tierra para señalar tus fallas ni para exigir méritos humanos, sino para manifestar de forma tangible el amor perfecto y la compasión inagotable del Padre celestial. En Su presencia, los fatigados, los quebrantados y aquellos que la sociedad marginaba encontraron un refugio seguro donde la condenación no tenía cabida, porque la Escritura bien declara: “Ahora, pues, ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús” (Romanos 8:1).
El Señor Jesús no vino a establecer un rito frío o inaccesible, sino a abrir de par en par la puerta de la comunión y del favor inmerecido. Aunque Él es el Creador del universo, el Todopoderoso que sostiene las estrellas con el poder de Su palabra, eligió revestirse de humildad para servirte. El mismo Rey de gloria se inclinó a lavar los pies de Sus discípulos, demostrando que Su corazón late con el ferviente deseo de restaurar y suplir cada una de tus necesidades sobreabundantemente. Como nos recuerda la Palabra: “Porque ya conocéis la gracia de nuestro Señor Jesucristo, que por amor a vosotros se hizo pobre, siendo rico, para que vosotros con su pobreza fueseis enriquecidos” (2 Corintios 8:9).
Las mismas manos que sanaron al leproso con un solo toque de compasión fueron extendidas más tarde en la cruz del Calvario. Allí, en la obra terminada del Redentor, Su sangre preciosa borró para siempre toda inmundicia, culpa y pecado de tu vida. Él asumió tu lugar para otorgarte Su justicia perfecta y garantizar tu victoria continua. Cuando la luz de esta verdad ilumina tu corazón, comprendes que no tienes que esforzarte por alcanzar el favor de Dios; ya lo posees todo por Su amor incondicional. Hoy, el Señor está presente con la misma disposición, poder y gracia para abrazarte, sanarte y conducirte a la plenitud de Su paz.
Di esta oración:
Amado Señor Jesús, reconozco la suficiencia de Tu obra terminada en la cruz y te doy gracias por Tu amor incondicional. Recibo hoy Tu gracia, Tu sanidad y Tu paz sobreabundante, sabiendo que en Ti tengo plena victoria y aceptación. Amén.


La misión de la Asociación MAAM Costa Rica es edificar a los creyentes, profundizando su caminar con Cristo, para que disfruten de la Gracia que Dios nos ha dado.
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