12 diciembre
La Inquebrantable Protección de Dios
La Inquebrantable Protección de Dios
Salmo 91:9–10 KJV: Porque has hecho del Señor, que es mi refugio, hasta el Altísimo, tu morada; No te caerá ningún mal, ni ninguna plaga se acercará a tu morada.
Este pasaje, con su profunda promesa de seguridad, nos revela un principio espiritual fundamental: al hacer del Señor nuestro refugio y del Altísimo nuestra morada, activamos una esfera de protección divina. Esta no es una simple afirmación de fe, sino una verdad tangible para quienes deciden residir intencionalmente en la presencia y el amor de Dios.
La Palabra de Dios aclara cómo se logra esta "morada". Como dice 1 Juan 4:16: “Y nosotros hemos conocido y creído el amor que Dios tiene para con nosotros. Dios es amor; y el que permanece en amor, permanece en Dios, y Dios en él.” Cuanto más abrazamos y permanecemos en el inmenso amor que Dios tiene por nosotros, más profundamente Él mismo se convierte en nuestro hogar, nuestro lugar de descanso y nuestra fortaleza inexpugnable.
Cuando Dios es nuestra morada, la promesa es enfática: ningún mal te caerá, ni ninguna plaga se acercará a tu morada. Esta protección se extiende no solo a nuestra persona, sino también a nuestro hogar y nuestra familia. Se trata de una seguridad sobrenatural que nos aísla de las calamidades, las aflicciones y las enfermedades que azotan al mundo.
Esta seguridad no se basa en nuestro propio esfuerzo o impecable desempeño, sino en la obra consumada de Jesucristo y en la gracia inmerecida de Dios. Al igual que el sumo sacerdote de la antigüedad llevaba los nombres de las tribus de Israel sobre sus hombros y su pecho (Éxodo 28:12), Jesús, nuestro Sumo Sacerdote, nos lleva a cada uno. Cuando estamos en Sus hombros, estamos en una posición de fuerza divina, completamente sustentados por Él. No somos nosotros luchando contra el mal, sino Él protegiéndonos incondicionalmente.
Esta verdad del Salmo 91:9–10 es confirmada en Salmo 46:1, donde se nos recuerda: “Dios es nuestro amparo y fortaleza, nuestro pronto auxilio en las tribulaciones.” En el hebreo, la frase "pronto auxilio" implica una ayuda que está extremadamente disponible, una ayuda que se presenta de inmediato. Incluso cuando nos encontramos en medio de problemas o tribulaciones, al hacer del Señor nuestra "ciudad de refugio", Él se manifiesta como esa ayuda siempre presente, transformando nuestras circunstancias.
La vida del creyente es un constante reposar en esta verdad. El profeta Isaías lo ilustró bellamente en Isaías 32:18: “Y habitará mi pueblo en morada de paz, en habitaciones seguras, y en recreos de reposo.” El reposo no es la ausencia de problemas, sino la confianza profunda en que, pase lo que pase afuera, dentro de nuestra "morada" en Cristo, estamos a salvo.
Por lo tanto, no temas. Si has hecho del Señor tu refugio, camina con la plena seguridad que Él te ha provisto. Su amor es tu cobertura. Su gracia es tu seguridad.


La misión de la Asociación MAAM Costa Rica es edificar a los creyentes, profundizando su caminar con Cristo, para que disfruten de la Gracia que Dios nos ha dado.
Dirección
Avenida 9 y Avenida 7, Calle 4, Alajuela centro, Alajuela, Costa Rica
