09 Enero

Recibe el Shalom de Jesús

man sitting on brown wooden chair
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Recibe el Shalom de Jesús

Un corazón en paz da vida al cuerpo. Proverbios 14:30 NVI

La brújula más certera para determinar si nos hemos dejado absorber por las turbulencias del mundo es la introspección honesta: ¿se encuentra mi corazón perturbado? En la era moderna, el estrés se ha erigido como el principal verdugo de la salud. Mientras que la medicina puede intervenir en factores externos —como sugerir la reducción de sodio, azúcar o colesterol—, existe un elemento que escapa al control clínico: el nivel de tensión interna del paciente.

Es fundamental comprender que el estrés no es simplemente una sensación mental; es la raíz física de innumerables padecimientos. Su presencia altera el equilibrio biológico, provocando desde el envejecimiento prematuro y afecciones gástricas hasta desórdenes más graves en el organismo. La ciencia clasifica muchos de estos cuadros como "psicosomáticos", reconociendo que el cuerpo manifiesta el agotamiento del espíritu. Sin embargo, debemos recordar que mientras el estrés es un intruso, la paz viene de Dios. Como afirma la Escritura: "Tú guardarás en completa paz a aquel cuyo pensamiento en ti persevera; porque en ti ha confiado" (Isaías 26:3).

Bajo esta luz, cobran una relevancia profunda las palabras de nuestro Salvador: "La paz os dejo, mi paz os doy; yo no os la doy como el mundo la da. No se turbe vuestro corazón, ni tenga miedo" (Juan 14:27). Al profundizar en el contexto original, comprendemos que Jesús, al hablar en arameo-hebreo, no utilizó un concepto limitado de tranquilidad, sino la poderosa palabra Shalom. Aunque el término griego eirene intenta capturarlo, el Shalom hebreo posee una riqueza semántica que desborda cualquier traducción sencilla.

Pero aunque la palabra "shalom" incluye paz, significa mucho más. El Léxico Hebreo de Brown Driver & Briggs para entender mejor qué quiso decir Jesús cuando dijo: "Shalom, me voy contigo."

El Shalom que Cristo nos hereda es una promesa de integridad absoluta. Según el léxico bíblico, esta palabra abarca la completitud, la seguridad, la solidez física, el bienestar, la salud, la prosperidad, una tranquilidad imperturbable, satisfacción, paz utilizada en las relaciones humanas, paz con Dios especialmente en nuestra relación de pacto, y paz frente a la guerra. ¡Vaya, qué palabra tan poderosa!. Es una paz que opera en nuestras relaciones humanas, que nos sostiene en tiempos de conflicto y que, sobre todo, sella nuestra comunión con Dios mediante el pacto de la cruz. No es una ausencia de problemas, sino una presencia que nos hace plenos, pues "la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, cuidará sus corazones y sus pensamientos en Cristo Jesús" (Filipenses 4:7).

Aceptar esta iluminación transforma nuestra perspectiva diaria. Al recibir el Shalom de Jesús, estamos reclamando una herencia de vitalidad y fortaleza. ¿Puedes visualizar una existencia libre de la carcoma del arrepentimiento y la ansiedad? Esa es la vida vibrante que se nos ha otorgado. Al caminar bajo esta bendición, el cuerpo recupera su energía y la mente su claridad. Te invito a darle gracias a Él hoy por este legado y a permitir que Su plenitud restaure cada área de tu ser, confiando en que "el Señor dará fuerza a su pueblo; el Señor bendecirá a su pueblo con paz" (Salmo 29:11).