06 abril
¡Este es Nuestro Dios!
¡Este es Nuestro Dios!
“El que me ha visto a mí, ha visto al Padre... Creedme que yo soy en el Padre, y el Padre en mí; de otra manera, creedme por las mismas obras.” (Juan 14:9-11)
La percepción que albergas en tu corazón sobre el Señor determina la altitud de tu vuelo en la vida cristiana. Una visión distorsionada de Su carácter, alimentada por tradiciones legales que lo presentan como un juez severo e impaciente, solo puede engendrar una servidumbre basada en el temor. Demasiadas personas caminan bajo nubarrones de culpabilidad, creyendo que el cielo está fruncido, esperando el menor de sus tropiezos para ejecutar un juicio. Sin embargo, la iluminación del Espíritu nos revela una realidad radicalmente distinta en la obra terminada de la cruz. El Señor es un Dios compasivo y misericordioso, lento para la ira y grande en amor y fidelidad, cuyas tiernas misericordias son desde la eternidad. Si deseas conocer el latido del corazón de Dios hacia ti, solo tienes que mirar a Jesús, pues Él es el resplandor de Su gloria y la imagen misma de Su sustancia.
En los Evangelios, jamás verás al Salvador airado contra el pecador quebrantado o el marginado social. Él no vino a señalar las faltas de la mujer junto al pozo ni a condenar a la mujer sorprendida en el acto mismo del adulterio; Su santidad no huye de la imperfección, sino que la consume con amor. Mientras los religiosos de corazón endurecido retrocedían ante la suciedad humana, nuestro Señor se convirtió en el "amigo de los pecadores", un título que pretendía ser un insulto pero que se convirtió en el estandarte más glorioso de Su gracia. Esta gracia no es una licencia para fallar, sino el poder divino que te abraza hasta que la plenitud de Su vida te transforma. Como dice la Escritura en Romanos 2:4, es Su benignidad la que nos guía al arrepentimiento. El amor del Padre no te espera al final del camino de la perfección; Él corre hacia ti mientras aún estás lejos, para vestirte con la mejor ropa y celebrar tu identidad como hijo favorecido.
Considera el encuentro transformador con Zaqueo. Jesús no entró en aquella casa para dictar leyes ni para demandar restituciones inmediatas. Él simplemente ofreció Su presencia, Su aceptación y Su comunión. Fue esa inundación de gracia, sin una sola palabra de juicio, lo que hizo que el corazón del recaudador explotara en una generosidad sin precedentes. La ley demanda santidad del hombre, pero la gracia imparte santidad al hombre desde adentro hacia afuera. Cuando descansas en la verdad de que el Señor está a tu favor y no en tu contra, el pecado pierde su dominio y las adicciones se desvanecen ante la luz de Su justicia. Eres profundamente amado, altamente favorecido y completamente perdonado a través de la sangre del Nuevo Pacto. Al contemplar Su belleza y Su bondad hoy, verás cómo el esfuerzo propio se rinde ante el flujo natural de Su vida divina fluyendo a través de ti.
Di esta oración:
Señor Jesús, te doy gracias por revelarme el verdadero rostro amoroso del Padre. Hoy descanso en tu gracia terminada, sabiendo que soy acepto en el Amado y que tu bondad me rodea como un escudo, transformando mi vida para tu gloria. Amén.


La misión de la Asociación MAAM Costa Rica es edificar a los creyentes, profundizando su caminar con Cristo, para que disfruten de la Gracia que Dios nos ha dado.
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