05 Enero
¡Dios está de tu lado hoy!
¡Dios está de tu lado hoy!
¿Qué, pues, diremos a esto? Si Dios es por nosotros, ¿quién contra nosotros? (Romanos 8:31)
La pregunta que plantea el apóstol Pablo en Romanos 8:31 no es una simple duda, sino una poderosa pregunta retórica que todo creyente debería grabar en su corazón. Lamentablemente, en la actualidad, muchos aún caminan por la vida preguntándose con incertidumbre: «¿Realmente Dios está de mi parte?». Sin embargo, la Escritura no deja espacio para la ambigüedad; no dice que «quizás» o que «con suerte» Él nos apoye. Afirma con contundencia que, si el Creador del universo está de nuestro lado, cualquier oposición se vuelve insignificante. Como bien señala el salmista: «Jehová está conmigo; no temeré lo que me pueda hacer el hombre» (Salmo 118:6). Cuando es Dios mismo quien lucha por ti, te defiende y te restaura, no existe adversidad ni adversario que pueda prosperar en tu contra. ¡No hay ninguno!
Es natural que surja la interrogante: ¿Cómo es posible que un Dios Santo esté a favor de alguien que aún comete errores? Quizás te frustres por perder la paciencia en el tráfico o por tener un roce con tu familia, sintiendo que tus fallas te alejan de Su apoyo. No obstante, la respuesta a esa inquietud no se encuentra en tu conducta, sino en la iluminación que recibimos al mirar la cruz. Dios está de tu lado hoy porque la sangre que Jesucristo, Su Hijo, derramó en el Calvario, ha borrado toda mancha. Él puede caminar contigo incluso en tus momentos de debilidad.
Esta verdad se ilustra perfectamente en la historia de la Pascua. Aquella noche en Egipto, los hijos de Israel marcaron los dinteles de sus puertas con la sangre de un cordero. Esa señal puso a Dios de su lado de manera inmediata. Los primogénitos no se salvaron por haber tenido un comportamiento impecable o una conducta moral superior a la de sus vecinos; se salvaron exclusivamente por la sangre. De la misma manera, bajo el nuevo pacto, el favor de Dios sobre tu vida no es un premio a tu perfección, sino un regalo basado en el sacrificio del Cordero perfecto, Jesucristo.
Por lo tanto, como creyentes, no necesitamos desgastarnos luchando con nuestras propias fuerzas. Si Dios está con nosotros, ¿quién podrá enfrentarnos con éxito? Recuerda siempre que Su santidad y Su justicia, que en otro tiempo podrían infundir temor, ahora son tus mayores aliadas gracias al sacrificio de Jesús. Su favor inmerecido y todos los recursos del cielo están a tu disposición. Con esta iluminación en tu espíritu, puedes caminar seguro, sabiendo que «ninguna arma forjada contra ti prosperará, y condenarás toda lengua que se levante contra ti en juicio» (Isaías 54:17). Ni la enfermedad, ni las deudas, ni las críticas malintencionadas tienen el poder de derrotarte, porque el Capitán de huestes pelea por ti.


La misión de la Asociación MAAM Costa Rica es edificar a los creyentes, profundizando su caminar con Cristo, para que disfruten de la Gracia que Dios nos ha dado.
Dirección
Avenida 9 y Avenida 7, Calle 4, Alajuela centro, Alajuela, Costa Rica
