03 Enero
Refugio en Su Nombre
Refugio en Su Nombre
“Protegeré a quienes confíen en mi nombre.” (Salmo 91:14, NLT)
Existe un misterio glorioso en la misión de Jesús que a menudo pasamos por alto: Él vino al mundo con el propósito específico de otorgarnos una iluminación definitiva sobre la identidad de Dios. Aunque las Escrituras lo presentan bajo títulos majestuosos, el Señor Jesús se enfocó en hacernos comprender un nombre que transforma nuestra realidad: Padre.
A lo largo de la historia bíblica, la humanidad ha reconocido a Dios a través de diversas facetas de Su poder. Podemos conocerlo como Elión, el Altísimo, cuya soberanía no tiene límites; como El Shaddai, el Dios Todopoderoso que todo lo sustenta; como Jehová, el Señor que guarda fielmente sus pactos; o como Elohim, el creativo y magnífico Arquitecto de los cielos y la tierra. Cada uno de estos nombres es profundamente significativo e ilustra un atributo sagrado. Sin embargo, cuando recibimos la iluminación de conocerlo como Padre, todos esos atributos —Su omnipotencia, Su santidad y Su justicia— comienzan a operar a nuestro favor para rescatarnos, elevarnos y sostenernos en la intimidad de una familia.
Esta relación no es una coincidencia, sino el cumplimiento de la voluntad divina. En Su oración más profunda, nuestro Señor intercedió diciendo: “Padre santo, a los que me has dado, guárdalos en tu nombre, para que sean uno, así como nosotros” (Juan 17:11). Resulta fascinante que la palabra griega utilizada para “guardar” sea tereo, un término que describe la acción de atender con sumo cuidado, vigilar con diligencia y preservar algo con absoluta vigilancia. Lo que Jesús nos está revelando es que nuestra seguridad reside en ese nombre. Somos custodiados bajo la autoridad de un Padre que no descansa.
¿Cuál es, entonces, el nombre que garantiza tu protección total? Es el nombre de Padre. Debes tener la certeza inquebrantable de que posees un Padre celestial que te ama con una intensidad que sobrepasa el entendimiento, alguien que entregó lo más valioso por ti y que te observa con una atención vigilante y protectora. Él es tu Abba, un término que denota la confianza más pura y cercana que un hijo puede tener. Como bien nos recuerda la Escritura: “¿O qué hombre hay de vosotros, que si su hijo le pide pan, le dará una piedra?... Pues si vosotros, siendo malos, sabéis dar buenas dádivas a vuestros hijos, ¿cuánto más vuestro Padre que está en los cielos dará buenas cosas a los que le pidan?” (Mateo 7:9-11).
Cuando el temor acecha o las sombras del mundo intentan intimidarte, no necesitas invocar un título formal o lejano. Un niño que tiene una pesadilla no llama a un profesional ni usa términos técnicos; simplemente clama por su padre, y este acude de inmediato para enfrentar cualquier amenaza que se esconda en la oscuridad. De la misma manera, puedes descansar en la seguridad de que, al llamar a tu Padre, Él responderá sin demora. Tu confianza en Su protección y liberación no se basa en la perfección de tu amor hacia Él, sino en la perfección de Su amor hacia ti. Como dice el profeta: “Y antes que clamen, responderé yo; mientras aún hablan, yo habré oído” (Isaías 65:24). Confía hoy en que eres un hijo profundamente amado, guardado bajo la mirada eterna de tu Abba.


La misión de la Asociación MAAM Costa Rica es edificar a los creyentes, profundizando su caminar con Cristo, para que disfruten de la Gracia que Dios nos ha dado.
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