02 de enero
El Año de Mucho Más
El Año de Mucho Más
“No tenemos fuerzas contra esta gran multitud que viene contra nosotros, ni sabemos qué hacer; pero a ti volvemos nuestros ojos.” (2 Crónicas 20:12)
Al umbral de un nuevo ciclo, se manifiesta una promesa clara y poderosa que resuena con fuerza: ¡2026 es el Año de Mucho Más! Aunque el horizonte pueda parecer incierto y el camino se desdibuje en momentos de duda, no caminamos en la orfandad de guía. La iluminación del Espíritu nos revela que, aun cuando no sepamos qué dirección tomar, el Señor ya ha trazado una ruta de victoria que excede nuestro entendimiento. Esta seguridad se fundamenta en la verdad eterna de que Aquel que nos llamó es fiel para completar Su obra en nosotros, pues como bien dice la Escritura: “Y a Aquel que es poderoso para hacer todas las cosas mucho más abundantemente de lo que pedimos o entendemos, según el poder que actúa en nosotros” (Efesios 3:20).
La historia bíblica nos ofrece un espejo de esta realidad en el relato de 2 Crónicas 20. Los hijos de Israel se hallaron ante una batalla que superaba por completo sus capacidades humanas. El rey Josafat recibió noticias de una "gran multitud" enemiga que avanzaba implacable. El miedo era una respuesta natural ante la inferioridad numérica, pero la reacción del rey fue sobrenatural. Al reunir al pueblo, su oración no fue un pliego de estrategias militares, sino una confesión de dependencia absoluta: admitió que no sabían qué hacer, pero que su mirada estaba fija en el Altísimo.
La respuesta divina no se hizo esperar, y no llegó en forma de un plan de contingencia, sino como una declaración de paz. Se les instruyó a no luchar, sino a posicionarse, quedarse quietos y observar la salvación del Señor. Esta iluminación espiritual nos enseña que nuestra victoria no depende del esfuerzo humano agotador, sino de la posición que ocupamos en Cristo. Al amanecer, mientras el pueblo sustituía el estruendo de las armas por el sonido de la alabanza y la adoración, el Señor mismo intervino de tal manera que los enemigos fueron derrotados sin que el pueblo tuviera que levantar una mano en combate.
El desenlace de esta obediencia fue una abundancia que superó toda lógica. Cuando Josafat y su pueblo llegaron para recoger el botín, hallaron tales riquezas y bendiciones que les tomó tres días enteros recolectarlas; era simplemente "mucho más" de lo que podían cargar. El versículo 26 de ese capítulo relata cómo, al cuarto día, se congregaron en el Valle de Beraca, que significa "Bendición", para exaltar al Señor. Es un detalle providencial que este pasaje, que culmina en una bendición desbordante, se encuentre precisamente en 2 Crónicas 20:26, actuando como un eco divino para el año que iniciamos.
Aferrarse a esta palabra significa confiar en que el corazón del Padre desea conducir a cada familia hacia un territorio de plenitud. Lo que hoy se percibe como un obstáculo o un revés, bajo la iluminación de Su gracia, se transforma en la plataforma necesaria para que Él derrame Su bondad de forma inagotable. Es vital recordar que, aunque no siempre tengamos las respuestas, siempre sabemos a quién mirar. Al posicionarnos ante Su presencia, manteniendo la quietud del alma y apartando la vista de los problemas para fijarla en Aquel que camina a nuestro lado, experimentaremos Su fidelidad sosteniéndonos y dándonos la sabiduría precisa para cada paso, que tomemos este año, el año de mucho más.


La misión de la Asociación MAAM Costa Rica es edificar a los creyentes, profundizando su caminar con Cristo, para que disfruten de la Gracia que Dios nos ha dado.
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