¿Te sientes acusado?
Como la obra terminada de Cristo en la cruz y cómo Su sangre silencia todas las acusaciones del enemigo para vivir en paz y victoria.
Pastor Juan Carlos Pérez Corrales
El Fin de toda Acusación
“Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna.” (Juan 3:16)
Imagina por un momento que pudieras echar un vistazo a las estrategias ocultas del adversario y comprender el verdadero origen de sus ataques. Tal vez esperarías encontrar métodos enfocados únicamente en la tentación o en el tropiezo humano, pero su naturaleza opera bajo un título muy específico: el acusador. Es un experto en utilizar cada debilidad y cada error del pasado para construir un caso legal en contra de los hijos de Dios, buscando siempre mantener el corazón envuelto en culpa y vergüenza.
Sin embargo, la obra gloriosa de la cruz cambió nuestra realidad para siempre. Cuando el Señor entregó su vida, pagó el precio absoluto por cada falta, satisfaciendo por completo las demandas de la ley. No hay condenación para aquellos que están en Cristo, porque la justicia que poseemos no proviene de nuestros propios esfuerzos, sino de Su sacrificio perfecto. Cada acusación pierde su poder en el preciso instante en que miramos al madero y reconocemos que la deuda ha sido saldada de forma definitiva.
“Justificados, pues, por la fe, tenemos paz para con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo.” (Romanos 5:1)
Cuando los pensamientos de culpa intenten susurrar al alma, la respuesta correcta nunca será la defensa propia ni el esfuerzo humano. La victoria se alcanza al levantar el escudo de la gracia y contemplar la sangre preciosa del Cordero, la cual habla mejores cosas que cualquier demanda del pasado. Esta profunda iluminación transforma la perspectiva, permitiendo descansar en la seguridad de que el Padre celestial nos ve a través de la perfección de Su Hijo amado.
“¿Quién acusará a los escogidos de Dios? Dios es el que justifica.” (Romanos 8:33)
El Abogado más poderoso intercede permanentemente a favor nuestro, asegurando una posición de favor inmerecido y paz inquebrantable. Al meditar en esta verdad, el corazón se llena de un profundo gozo, sabiendo que la gracia no solo perdona, sino que corona la vida con victoria y dignidad celestial. Permanece firme en esta libertad, porque el amor del Señor te ha hecho completamente acepto y eternamente seguro en Sus brazos.


La misión de la Asociación MAAM Costa Rica es edificar a los creyentes, profundizando su caminar con Cristo, para que disfruten de la Gracia que Dios nos ha dado.
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