Justificación por la Fe
El Evangelio es la justificación solo por la fe en Cristo, no por obras. El artículo argumenta que esta verdad central está siendo reemplazada, y nos llama a contender fervientemente por ella.
JUSTICIA
Pastor Juan Carlos Pérez Corrales
10/12/20254 min leer
Justificación por la Fe
La pregunta crucial que se plantea es: ¿Enfatiza la Biblia la justificación por la fe o la justificación por obras para el creyente bajo el nuevo pacto? ¿Cuál es la esencia del Evangelio: somos justificados por las obras o por la fe? La respuesta bíblica es clara, resonante e inmutable: la esencia del Evangelio radica en la justificación por la fe, una verdad central que distingue la fe cristiana de cualquier otro sistema de creencias o legalismo.
Para defender esta verdad fundamental, recurrimos a las exhortaciones de la Escritura. El apóstol Judas, en su epístola, nos llama a "contender ardientemente por la fe que una vez fue dada a los santos" (Judas 1:3). Querido lector, esta "fe" por la que la iglesia está llamada a luchar con fervor no es meramente un conjunto de doctrinas, sino la revelación de la justificación por la fe: la verdad de que una persona es declarada justa a los ojos de Dios basándose únicamente en su fe en Jesucristo, sin la mediación de méritos personales u obras. Este es el corazón palpitante del evangelio de Jesucristo.
La Desviación de la Verdad Central
Lamentablemente, como señala el pastor Juan Carlos, se observa una tendencia preocupante en el cuerpo de Cristo de hoy en día. Muchos creyentes se están desviando sutilmente de esta verdad esencial y definitoria del Evangelio. La justificación por la fe ha sido relegada a una posición de "verdad elemental" o "básica", de la cual los creyentes supuestamente deben avanzar rápidamente para alcanzar una madurez espiritual superior. Se percibe, erróneamente, como un punto de partida y no como el fundamento continuo de la vida cristiana.
En lugar de enfatizar la gracia que justifica, se prioriza la predicación y enseñanza sobre el vivir correctamente o el hacer lo correcto. Se exponen listas de acciones y requisitos que el creyente debe cumplir para Dios con el fin de vivir una vida piadosa. La maravillosa y liberadora verdad de ser justificado y declarado justo por la fe en Cristo se escucha con poca frecuencia.
Ciertamente, el apóstol Pablo afirma: "Porque somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que anduviésemos en ellas" (Efesios 2:10). Las buenas obras y la vida recta son innegablemente importantes, pero son el resultado, no la causa, de nuestra justificación. La vida recta fluye naturalmente de una creencia correcta en el Evangelio de la gracia. Cuando creemos bien (que ya somos justos por la fe), inevitablemente viviremos bien.
La Lucha por el Verdadero Evangelio
El núcleo del Evangelio no es nuestra santidad o nuestras buenas obras, sino la justificación por la fe. El apóstol Judas nos instruye a contender fervientemente por ella. Este "contender fervientemente" se traduce del griego epagonizomai, de donde obtenemos nuestra palabra "agonía". Como explica el pastor Juan Carlos, esto significa literalmente que debemos agonizar por la fe. Debemos luchar, con un esfuerzo intenso, por mantener la verdad de que nuestra justificación ante Dios es por la fe y no por las obras. Esta es la Buena Noticia, el verdadero Evangelio.
Trágicamente, la sutileza de la ley y las obras ha corrompido el mensaje de gracia. Mientras que al inicio se declara que somos salvos "por gracia por medio de la fe" (Efesios 2:8), el Evangelio se corrompe al añadir que permanecemos salvos o somos bendecidos a través de la obediencia a la ley y las obras. ¿Cómo dice Pablo en Gálatas 3:3: "Tan necios sois? ¿Habiendo comenzado por el Espíritu, ahora vais a acabar por la carne?"
Si hoy se pregunta a muchos creyentes la fuente de su justificación y de las bendiciones de Dios en sus vidas, la respuesta más común es: "Obedecer las leyes de Dios y vivir una buena vida". Es una respuesta que revela un sutil, pero peligroso regreso al pacto de obras. Rara vez se escucha la respuesta bíblica: "Soy justificado y bendecido por la fe en Cristo".
La Revelación de la Justicia de Dios
La Biblia proclama enfáticamente el Evangelio que debe ser predicado. En el libro de Romanos se revela el poder y la naturaleza de esta justificación: "Porque en el evangelio la justicia de Dios se revela por fe y para fe, como está escrito: 'Más el justo por la fe vivirá'" (Romanos 1:17).
¿Qué se revela en este glorioso Evangelio? ¡No nuestros fracasos y pecados, sino la perfecta, inmaculada justicia de Dios que se nos imputa por medio de la fe! Escuchar continuamente acerca de la gracia de Dios y saber que eres justo por la fe en Cristo es el único medio que te liberará de la lucha con el pecado, la adicción y la esclavitud. Pablo lo resume de manera inigualable: "Al que no obra, sino que cree en aquel que justifica al impío, su fe le es contada por justicia" (Romanos 4:5).
La verdadera santidad y la vida que agrada a Dios no surgen de la presión de la ley, sino de la seguridad de la gracia y la identidad de ser justo en Cristo. Para profundizar en esta verdad, es fundamental examinar las siguientes preguntas frecuentes, con una perspectiva enfocada en la gracia de Dios:
Pastor Juan Carlos, ¿por qué no enseña los Diez Mandamientos? ¿No necesitamos las leyes de Dios para ser santos?
¿Cómo, según la Biblia, deben los creyentes vivir vidas santas?
Si un cristiano nacido de nuevo sabe que ya es justo en Cristo y que todos sus pecados son perdonados a través de la obra terminada de Jesús, ¿no se aprovechará de esto y vivirá una vida impía?
¿Qué piensa sobre la distinción entre la justificación por la fe como fundamento y las obras como resultado?


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