20 de octubre

¿Dónde está este lugar secreto?

a brick building with trees and chairs
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¿Dónde Está Este Lugar Secreto?

“Porque todas las promesas de Dios son en él Sí, y en él Amén, por medio de nosotros, para la gloria de Dios.” — 2 Corintios 1:20

¿Dónde está realmente ese lugar secreto del Altísimo y cómo se llega allí? Esta es una pregunta que ha inquietado a multitud de creyentes a lo largo del tiempo. Durante años, muchas voces han rodeado el hermoso Salmo 91 de un halo de exclusividad, presentando el lugar secreto como una fortaleza inaccesible reservada únicamente para una supuesta élite espiritual. Nos han hecho creer que para cruzar ese umbral se requiere cumplir con exigencias sobrehumanas, como dedicar ocho horas continuas de oración diaria o alcanzar un estándar de santidad impecable mediante el esfuerzo propio.

Sin embargo, si esa idea fuera cierta, ¿qué esperanza quedaría para aquellos que se levantan cada mañana a cumplir con jornadas laborales exhaustivas y cuidar de sus familias? ¿Acaso no son ellos quienes más necesitan la protección divina mientras transitan por un mundo lleno de riesgos, imprevistos y presiones cotidianas? Resulta contradictorio pensar que quien sale a enfrentar los desafíos diarios quede desprotegido por no haber cumplido una cuota de horas de oración, mientras que la protección se limite a quien ya se encuentra en un entorno seguro. Nuestro Padre celestial no diseña Su gracia bajo esquemas de meritocracia ni favoritismos.

Las bendiciones de la gracia de Dios jamás han sido un club exclusivo para unos pocos dotados. Cuando una bendición procede del trono de la gracia, está plenamente al alcance de todos: jóvenes y ancianos, fuertes y débiles, aquellos que sienten que lo tienen todo y aquellos que reconocen su profunda necesidad. Como nos recuerda la Escritura en Romanos 3:24, somos “justificados gratuitamente por su gracia, mediante la redención que es en Cristo Jesús”. Todo regalo divino se recibe libremente mediante la fe en la obra terminada de Jesús, no por el sudor de nuestras obras.

La iluminación de la Palabra nos revela una verdad contundente y transformadora: el lugar secreto del Altísimo no es un lugar físico ni una cumbre de rendimiento espiritual al que se escala con esfuerzo personal. El lugar secreto es una Persona. El lugar secreto es estar absolutamente inmerso e inamovible en Cristo. ¿Existe acaso un escondite más seguro, impenetrable y glorioso en todo el universo que estar resguardado en la Persona del Hijo de Dios? La respuesta es un rotundo no.

Llegaste a este refugio inexpugnable en el momento exacto en que recibiste al Señor Jesús como tu Señor y Salvador personal. Al nacer de nuevo, el Padre te situó para siempre en Su Hijo. Tal como declara Efesios 2:6, Dios “nos resucitó, y asimismo nos hizo sentar en los lugares celestiales con Cristo Jesús”. Tu vida presente no depende de tus fluctuaciones diarias, de tus emociones ni de tu desempeño, porque, como afirma Colosenses 3:3, “vuestra vida está escondida con Cristo en Dios”.

Cuando el Padre te mira, no ve tus fallas ni evalúa tus méritos; te ve perfectamente cubierto por la justicia, la hermosura y el amor incondicional de Cristo. Estás completamente seguro, protegido y rodeado de Su favor inmerecido en todo momento. Mantén tu corazón firmemente anclado en esta maravillosa iluminación, consciente de que no tienes que luchar por entrar a un lugar en el que ya fuiste colocado. Camina cada día con la cabeza levantada, sabiendo que la protección y la victoria divina te acompañan a dondequiera que vayas.

Di esta oración:

Amado Señor Jesús, te doy gracias porque mi seguridad y mi protección no dependen de mis propios esfuerzos ni de mi desempeño, sino de Tu obra terminada en la cruz. Hoy reconozco con gozo que mi lugar secreto eres Tú y que estoy plenamente resguardado, amado y bendecido en Ti. Camino en la paz de Tu gracia, confiando en Tu protección divina todos los días de mi vida. Amén.

La misión de la Asociación MAAM Costa Rica es edificar a los creyentes, profundizando su caminar con Cristo, para que disfruten de la Gracia que Dios nos ha dado.

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